ENERGIA E HIDRATACION
Aportes energéticos
Durante el esfuerzo, toda caida de glicógeno se traduce por una bajada de la vigilancia y de las capacidades físicas. Un aporte regular de glúcidos permite retrasar el agotamiento de las reservas.
Después del esfuerzo, el aporte de glúcidos de calidad acelera y aumenta la reconstitución del glicógèno muscular con un efecto de « sobrecompensación » : la liberación de insulina que se produce tras consumir glúcidos multiplica en hasta 8 veces la velocidad de síntesis de las reservas energéticas.
En fase de récuperación, la resíntesis del glicógeno muscular es por otra parte más rápida con glucosa o con polímeros de glucosa, y la presencia de la fructosa acelera la velocidad de resíntesis del glicógeno hepático.
Hidratación
La deshidratación durante el esfuerzo se traduce por una alteración del rendimiento. En efecto, una deshidratación del peso corporal de un 1% équivale a una bajada del rendimiento físico del 10%, un 2% = a un 20%… La toma de bebidas isotónicas dietéticas para el esfuerzo es más eficaz que el agua para favorecer la hidratación y optimiza además el confort digestivo.
Alginato de sodio
El alginato de sodio favorece el confort digestivo y reduce el riesgo de reflujos ácidos al espesar el bol gástrico, protegiendo a su vez a las mucosas intestinales.
Percepción de los sabores durante el esfuerzo
Las percepciones gustativas evolucionan a lo largo de esfuerzos de larga duración. El sabor azucarado, a menudo preferido al inicio de la prueba, es responsable de una sensación desagradable al final de la prueba. Los sabores poco pronunciados parecen por tanto más apreciados durante los esfuerzos de larga duración y favorecen la hidratación.
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